• Desmontando las Dietas Detox

    Desmontando las Dietas Detox

    Cada cierto tiempo vuelve a escena la idea de limpiar el cuerpo, y ahora llega aún con más fuerza con la denominación detox, porque en inglés todo parece más moderno o más científico.
    Se supone que el organismo, una vez alcanzado un nivel de toxinas, debe resetearse, hacer borrón y cuenta nueva, y someterse a purgas más o menos extremas.

    “Al menos una vez en la vida uno tiene que probar una dieta detox”.
    Al menos eso dicen sus fans, que creen que si a estas alturas aún no has metido unas espinacas, una manzana y unas fresas, y te has hecho un zumo purificador, no sabes lo que te conviene. Un brebaje que aseguran, reinicia tu cuerpo como la tecla del ordenador. Y añaden que la “dieta detox”, el último grito entre las famosas para eliminar toxinas, marca un antes y un después.

    Vamos a ver en qué consiste una Dieta Detox.

    Un programa detox consiste en una serie de zumos preparados basados en frutas y en verduras, que según dicen, llevan todo lo necesario para una jornada completa de alimentación sana, ligera y equilibrada. La idea es tomar 6 zumos a lo largo del día (menos de 1000 kcal) que ayudan a eliminar toxinas.

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    Estas toxinas pueden entrar en nuestro organismo a través del aire, de los alimentos que se ingieren, del agua o del aire que se respira. La idea de este tipo de dietas es ayudar a trabajar mejor a los órganos más implicados en el buen funcionamiento del organismo. Tratan de ayudar a la depuración que los mismos órganos realizan cada día, con la idea que la persona que esté realizando este tipo de dieta, empiece a formar parte de un estilo de vida saludable a mantener el resto de su vida.

    El organismo está preparado para eliminar las toxinas a través del riñón, del hígado y de la piel. Sin embargo, la velocidad y la cantidad que se ingieren hacen que estos mecanismos no sean suficientes, y por este motivo, las toxinas se van acumulando. (Dependerá de muchos factores)

    La acumulación de toxinas puede tener muchos efectos negativos para el cuerpo, desde dolores de cabeza, cansancio, falta de energía, bajada de defensas, y hasta pueden ser los precursores de afecciones más graves.

    Se puede ayudar al organismo a que pueda eliminar todas las toxinas de varias maneras:
    - Reforzando la alimentación diaria con vitaminas, minerales y enzimas, los procesos naturales de desintoxicación.
    - Dando un descanso a los órganos, por ejemplo, evitando las digestiones pesadas, para que puedan dedicarse eficientemente a la eliminación de toxinas del cuerpo.
    - Evitando alimentos que causen ciertas intolerancias.
    - Y según las Dietas Detox, dejando de ingerir toxinas mediante una dieta detox.

    Este tipo de Dietas venden la idea que hay que alejarse del mundo de las grasas saturadas, los azúcares refinados y los alimentos procesados, y aportan al organismo una gran cantidad de vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes. Hasta este punto todo correcto y aceptable.

    Y ahora… ¿Estás pensando en hacer una dieta para perder peso basada únicamente en tomar zumos de fruta y verduras?
    Quizás antes de lanzarte a ella te interesaría saber cómo reacciona tu cuerpo después de una semana privado de proteínas, carbohidratos y grasas, y con menos de 1.000 calorías al día.

    Después del primer sorbo:
    Las señales de hambre que envía el cerebro son respondidas con una oleada de azúcar procedente de la fruta (y no, sustituirlas solo por verduras tampoco es una buena idea). Esta reacción obliga al páncreas a segregar insulina, que es la responsable de transportar el azúcar (en forma de glucosa en tu sangre) a las células.

    Después de 30 minutos:
    Mientras las células absorben la glucosa, el nivel de azúcar en sangre empieza a venirse abajo. Puede que empiecen a aparecer mareos. Mientras tanto, debido a la falta de calorías, el cuerpo se ve privado de glucógeno, una fuente de energía rápida que se almacena en los músculos y en el hígado.

    Después de dos días:
    Con cada sorbo de zumo, los niveles de insulina se disparan, para luego estrellarse. Las reservas de glucógeno hace tiempo que se extinguieron, dejando la despensa vacía (y, con ello, una sensación de debilidad). Desde que se empezó a tomar aproximadamente la mitad de las calorías que se necesitan, el cuerpo recurre a dos fuentes de energía: los triglicéridos, un tipo de combustible almacenado a modo de grasa y las proteínas, sacadas directamente de los músculos. Por eso se empieza a perder masa muscular, incluso aunque se esté haciendo ejercicio cada día.

    Después de tres días:
    El cerebro no está nada contento. Se abastece de cuerpos cetónicos, energía que procede de la combustión de las grasas. Los cuerpos cetónicos realizan su función energética pero como resultado, aparecen mareos y dolores de cabeza y puede que la persona se encuentre desconcentrada e irritable. El cerebro también acusa la falta de aminoácidos, que son básicos para los neurotransmisores y mantienen estable el estado de ánimo. Si se es propenso a las depresiones, casi seguro que a estas alturas hay más tendencia a sentirse triste.

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    Las proteínas de los músculos se descomponen en amoniaco y ácido úrico, elementos nada recomendables en el torrente sanguíneo. Ahora, los riñones trabajan muchísimo para desintoxicarse de su particular ‘desintoxicación’.
    El alto porcentaje de carbohidratos del zumo causa la entrada de mucha agua en los intestinos. Ese extra de líquido en el vientre provocará diarrea.

    Después de cuatro días:
    Sin comida que digerir, el intestino se siente ignorado. Las pequeñas vellosidades que lo cubren (para convertir la comida en alimento para la sangre) empiezan a atrofiarse. Puede que la diarrea empeore, acercándose cada vez más a la deshidratación… con las consecuencias que conlleva para la salud.

    Y ahora, que piensas de las Dietas Detox, ¿de verdad vale la pena perder peso de forma tan rápida a costa de la salud?
    Ya sean 2, 3 o 4 días de dieta detox, se ha perdido masa muscular, se ha perdido calidad muscular para quemar calorías si se vuelve a los hábitos normales, de manera que cuando se recuperar la nutrición y los hábitos que se llevaban antes de iniciar el plan detox, estas calorías se convertirán en grasa, y ahí es cuando aparece el temido efecto Yo-Yó de este tipo de dietas descontroladas y desequilibradas.
    La desproporción entre grasa y masa muscular altera el metabolismo y consigue que las calorías que se ingieren sean mucho más difíciles de quemar.

    Y recuerda, con 5 raciones de frutas y verduras al día, aportas al cuerpo las cantidades de vitaminas, antioxidantes y fibra tan recomendables para una buena salud.

1Comment
  • Publicado porEva on 19/11/2014 at 19:40

    Gracias Josep por esta información. Des de las revistas y dietas de las famosas se nos vende este tipo de dietas como algo milagroso y hacen tambalear nuestra salud.

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